Cuando uno empieza en la impresión 3D, lo primero que compra después de la impresora es un rollo de PLA. Y está perfecto: es barato, fácil y casi siempre funciona.
Pero tarde o temprano llega el momento de preguntarse: ¿qué pasa si quiero piezas más resistentes, flexibles o que aguanten el sol? Ahí es donde elegir el filamento correcto marca la diferencia.
1. PLA: el clásico para empezar
- Pros: fácil de imprimir, no necesita cama muy caliente, ideal para piezas decorativas o prototipos.
- Contras: no resiste mucho calor (se deforma al sol del coche).
👉 Perfecto si estás aprendiendo o quieres imprimir cosas rápidas y bonitas.
2. ABS: duro, pero exigente
- Pros: resistente al calor y al impacto, ideal para piezas funcionales.
- Contras: huele fuerte al imprimir, necesita cama muy caliente y, si no controlas el ambiente, se deforma.
👉 Bueno si ya dominas tu impresora y quieres piezas duraderas.
3. PETG: el equilibrio
- Pros: combina facilidad de impresión (casi como PLA) con resistencia mecánica y al calor (casi como ABS).
- Contras: puede generar hilos (stringing) si no ajustas bien la retracción.
👉 Gran opción si quieres lo “mejor de ambos mundos”.
4. TPU: el flexible
- Pros: elástico, flexible y muy divertido para imprimir fundas, ruedas o juntas.
- Contras: requiere impresora bien ajustada y paciencia, porque la velocidad debe ser baja.
👉 Ideal para quienes quieren experimentar más allá de lo rígido.
5. Otros filamentos curiosos
- PLA con fibra de madera → aspecto natural, huele como carpintería al imprimir.
- PLA con metal o fibra de carbono → más resistentes o con acabado especial (aunque desgastan boquillas).
En conclusión, no existe un “mejor filamento universal”. Cada material tiene su personalidad y su aplicación. Empieza con PLA, prueba PETG cuando quieras piezas más resistentes y atrévete con ABS o TPU cuando tengas ganas de un reto.
La clave es clara: elige el filamento según la función de tu pieza, no solo por curiosidad.

Deja una respuesta