Seguro que te ha pasado: dejas imprimiendo una pieza, vuelves emocionado para verla avanzar… y ¡zas! Las esquinas se han levantado de la cama y tu impresión parece más una patata que un cubo. Eso es el temido warping.
Tranquilo, no eres el único. El warping es uno de los problemas más comunes en impresión 3D, pero con un par de trucos puedes reducirlo casi al 100%.
1. Entiende por qué pasa
El warping aparece porque el plástico se enfría demasiado rápido y se contrae, tirando de las esquinas hacia arriba. Cuanto mayor sea la pieza y más exigente el material (ABS, Nylon), más probable será que ocurra.
2. La cama es tu mejor aliada
- Nivelado perfecto: si la primera capa no queda bien pegada, el warping está asegurado.
- Temperatura adecuada: PLA 60 °C, ABS 90–110 °C, PETG 70–80 °C.
- Usa adhesivos extra: laca, pegamento en barra, cinta Kapton o superficies especiales como BuildTak.
3. Controla el ambiente
El aire frío es enemigo número uno:
- Evita corrientes de aire en la habitación.
- Si usas ABS o materiales exigentes, imprime dentro de una caja cerrada para mantener la temperatura estable.
4. Ajusta tus configuraciones
- Primera capa más lenta y más gruesa: da tiempo y superficie para que agarre.
- Brim o raft: esas “faldas” alrededor de la pieza aumentan la adherencia y reducen tensiones.
- Velocidad moderada: no quieras correr, imprime entre 40–60 mm/s.
5. Paciencia y práctica
Incluso con todos los trucos, a veces una pieza grande o complicada se resiste. No desesperes: prueba diferentes orientaciones, ajusta la temperatura y no tengas miedo de experimentar.
Para acabar, debes saber que el warping no es el fin del mundo, pero sí una de esas pequeñas batallas de la impresión 3D que todos libramos. Con cama bien preparada, ambiente controlado y configuraciones ajustadas, tus piezas se quedarán planas como una tabla.
Así que ya sabes: ¡menos esquinas levantadas y más impresiones perfectas! 💪

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