Si hay algo que puede arruinar una impresión 3D antes de que empiece es que la primera capa no se pegue bien. Ese momento en el que la boquilla empieza a mover plástico y la pieza se despega, se curva o parece que baila… todos lo hemos sufrido.
Pero no te preocupes: con algunos trucos simples, puedes mejorar la adhesión y reducir los fracasos desde el principio.
1. Nivelar la cama es obligatorio
- Una cama desnivelada es la causa número uno de problemas.
- Ajusta los tornillos hasta que la boquilla esté a la distancia correcta: ni demasiado cerca (plástico aplastado), ni demasiado lejos (plástico que no pega).
- Usa una hoja de papel para medir la distancia: debe rozar ligeramente entre la boquilla y la cama.
2. Temperaturas adecuadas
- Para PLA, cama a 60 °C y hotend a 200–210 °C.
- Para ABS, cama a 90–110 °C y hotend a 240–250 °C.
- Para PETG, cama a 70–80 °C y hotend a 230–250 °C.
A veces unos pocos grados extra o menos hacen toda la diferencia.
3. Adhesivos opcionales
- Laca o spray fijador: una capa fina ayuda a que las piezas grandes no se despeguen.
- Pegamento en barra: barato y efectivo, sobre todo en ABS y PETG.
- Cinta Kapton o cinta de pintor: útil para superficies lisas o vidrio.
4. La primera capa lenta y baja
- Baja la velocidad de la primera capa: 20–30 mm/s suele funcionar perfecto.
- Ajusta la altura de capa inicial un poco más baja para que el plástico “aplane” sobre la cama.
- Esto ayuda a que la pieza agarre mejor y evita burbujas o huecos.
5. Entorno controlado
- Evita corrientes de aire, ventiladores directos o cambios bruscos de temperatura.
- Para ABS o materiales exigentes, considera imprimir dentro de una caja cerrada para mantener temperatura constante.
En conclusión, la primera capa es la base de toda tu impresión. Dedicarle unos minutos a nivelar la cama, ajustar temperaturas y usar un poco de adhesivo puede ahorrarte horas de frustración.
Recuerda: paciencia y constancia son tus mejores aliados. Una primera capa perfecta = impresiones más felices y exitosas.

Deja una respuesta